Los “fast-food” (lugares de comida rápida tipo McDonalds, Burger King, Telepizza, etc) son el gran enemigo de la comida saludable según la creencia general. Yo no voy a entrar a debatir eso, ya que no soy ninguna entendida en el tema, sólo voy a compartir con vosotros la forma en la que podéis comer en esos sitios sin sentir que vuestras arterias van a reventar de colesterol o privaros de lo que realmente os apetece comer: hamburguesa.
Lo primero de todo es deciros que como dice el dicho “Tetas y sopas...” pues es cierto, si nos apetece fast-food, deberemos elegir qué nos apetece realmente del fast-food y yo lo divido en tres partes hipercalóricas:
- La hamburguesa.
- Las patatas fritas.
- La bebida azucarada.
Si nos apetecen patatas, la mejor opción es pedir una ensalada grande, una botella de agua y unas patatas de un euro. Nos quitará el antojo de patatas y nos quedamos con el beneficio de la ensalada, eso sí, comeos primero la ensalada y luego comprad las patatas, con suerte se os habrá quitado el antojo.
Si nos apetece la bebida azucarada, compramos una ensalada grande y nos la pedimos con la bebida que queramos, eso sí, de tamaño mediano como mucho, ya que son muy perjudiciales para la salud.
Si nos apetece la hamburguesa (mi gran debilidad), una hamburguesa es como un bocadillo (con unos aditivos más, pero a fin de cuentas: pan, carne, ensalada y salsa) y un big mac tiene unas 500 kilocalorías redondeando al alza. Pues el día que apetezca la hamburguesa, dejaremos la ración de pan que podemos comer al día de forma saludable para el almuerzo y nos pediremos el menú de hamburguesa, ensalada pequeña y agua. Primero debe caer la ensalada y luego la hamburguesa y por la noche, cenad ligero.
Esto es igualmente aplicable a caso de pizzas, tapas... escoged siempre la opción menos dañina e intentad que sea al medio día, después dad un largo paseo y cenad ligero.
Mi recomendación es que si nos apetece mucho fast-food y no podemos controlar el impulso de acudir, lo mejor que podemos hacer es ir para almorzar y escoger la opción menos dañina pero que consiga saciarnos y quitarnos el antojo de lo que nos apetezca, podremos seguir manteniendo el equilibrio en nuestra alimentación diaria. Si no podéis evitar el entrar y pediros un menú gigante con coca-cola y patatas fritas ¡os recomiendo que lo evitéis! Un menú de esos tiene más de las calorías necesarias de un día. No es recomendable hacerlo más de dos veces al mes. Aquí os dejo una foto de la última vez que fui al McDonalds con V. ¡Nos vemos fauna!
M