Ingredientes para una persona:
Un vaso de arroz.
Dos zanahorias.
Medio calabacín.
Media cebolla.
un diente de ajo.
Tomate frito.
Aceite de oliva.
Sal.
Pimienta.
Para la cocción del arroz: Se dispone en una olla dos vasos de agua, se añade una pizca de sal y una cucharadita de aceite de oliva. Cuando esté en ebullición, añadir el arroz y remover de vez en cuando. El arroz estará hecho cuando haya absorvido todo el agua. Cuando ya esté hecho, retirar del fuego y añadir el tomate frito en la cantidad suficiente para que enrojezca, y dejar que el tomate se caliente gracias al calor del arroz.
Para las verduras: en una sartén se calienta una cucharadita de aceite de oliva. Trocear el ajo, la zanahoria, la cebolla y el calabacín. Añadir primero el ajo y la cebolla y, unos cuatro o cinco minutos después, la zanahoria. Después de cuatro o cinco minutos, añadir, a continuación, el calabacín. Cuando ya esté todo en la sartén, salpimentar al gusto.Cuando ambas partes estén hechas, mezclarlas. et voilà!
Se podría decir que esta es una receta "base" para hacer cualquier cosa. Se le podría añadir cualquier verdura (de hecho, un día me quedé sin calabacín y lo sustituí por alcachofa, y salió estupendo). La cuestión es encontrar los sabores que a cada uno más le gusten o le sienten bien.
Por otra parte, ya sabéis, el arroz que me he hecho estaba cocido con ajo y un clavo de pimienta. Soy fan absoluta de las especias, le dan un sabor completamente diferente a todo, así que si os apetece y tenéis por casa, id probando.
La cuestión de las medidas en el arroz es muy importante. Esta es la medida estándar: dos vasos de agua por cada vaso de arroz. De todas maneras, el vaso de arroz no deberá rebosar por la parte superior, esto es, incluid en el vaso el arroz que le echaríais si os bebieseis un vaso de agua (no llenándolo hasta arriba). El tomate, por su parte, ayuda a darle más soltura al arroz y no tener la sensación al comértelo de que comes una pasta chafada que tiene pinta de ser arroz.
Y, por último, una apreciación al orden de los elementos. Dicen que el orden de los elementos no altera el producto, pero en este caso es mentira. Para hacer el salteado de verduras os digo que el orden para hacer las cosas es el siguiente: primero el ajo y la cebolla, después las zanahorias y, en último lugar, el calabacín. La razón de ello es el tiempo que necesita cada verdura para hacerse: en este caso, la zanahoria tiene un cuerpo mucho más duro que no el calabacín, que tiende a ser más blando y, por lo tanto, el tiempo que debe estar en la sartén será menor que la zanahoria. De todas maneras no os desesperéis, que esto es más sencillo de lo que parece entrever estas líneas.
Proxima actualización con foto.
V
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