Ingredientes para una persona:
300 gramos de pechuga de pollo (media pechuga grande).
1 Cebolla.
1/5 de un sobre de sazonador para fajitas.
Salsa mexicana, para doritos dippas o similar.
Queso rallado (emmental, cheddar...).
¼ de un vaso de agua.
Aceite de oliva.
Pimienta.
Sal.
Ponemos en una sartén la cebolla cortada en rodajas o picada y la llevamos a fuego lento/medio hasta que se poche añadiéndole un poco de sal y pimienta, y mientras tanto, picamos el pollo en pequeños trozos. Cuando esté la cebolla lista, la apartamos a un plato y en la misma sartén, con el aceite que queda de fondo de la cebolla añadimos el pollo. Le echamos sal y pimienta y cuando esté hecho le añadimos la cebolla pochada. Lo mezclamos todo bien y le espolvoreamos el sazonador para fajitas. Removemos bien y añadimos el cuarto de vaso de agua. Lo movemos y esperamos a que el agua se evapore. Un poco antes de que termine de evaporarse, añadimos dos cucharadas de salsa mexicana (opcional) y se vuelve a mover. Esperamos un par de minutos a que tenga un aspecto jugoso y añadimos un puñado de queso rallado, removemos y al plato. Listo para disfrutar.
Una vez en el plato, podemos añadirle un puñado más de queso rallado, así lo he hecho en la foto. En la foto también aparece la salsa mexicana “hot” Auchan, para que os hagáis una idea del tipo de salsa de la que hablo. En España usaba la dippas de Doritos, pero cualquiera está muy buena, y ésta Auchan, en concreto, está riquísima y le da el toque picante al plato. El sazonador también es picante, así que mucho cuidado al espolvorearlo y si no os gusta el picante, echadle poco y buscad una salsa mexicana que no pique o sencillamente no le añadáis. Sale muy jugoso y está delicioso.
Normalmente esto se suele meter dentro de una torta de trigo o de maíz, para hacer la fajita, pero si queréis un plato que os ayude a cuidar un poco la línea y más saludable, evitarlas es lo mejor. Además se tarda menos. También podéis tardar bastante menos si preparáis la cebolla en una sartén y mientras el pollo en otra y cuando la cebolla y el pollo estén, sencillamente los juntáis.
También se puede hacer con carne picada, tanto de ternera como de cerdo, así como hacer una combinación de dos de ellas. Se le puede añadir trozos de pimiento o champiñones. Es un plato que permite muchas variantes, aquí os he dejado la mía, con el mismo problema de cantidad en este tipo de platos. ¡Os aseguro que el plato es muy grande! Pero podéis aumentar las cantidades en función de vuestras necesidades.
Yo personalmente adoro el picante, y es un plato en el que puedo explotar esa faceta de la cocina sin elaborarlo mucho, pero no tiene porqué picar, sale igualmente riquísimo. Os animo a probarlo y ya me diréis. ¡Nos vemos fauna!
M
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