Ingredientes para una persona:
½ Lechuga iceberg.
2 Lonchas de pechuga de pavo.
1 Trozo de queso feta (equivalente a un dedo de grosor).
1 Trozo de queso azul o roquefort (equivalente a un dedo de grosor).
5 Pepinillos pequeños en vinagre.
1 Puñado de pasas.
1 Puñado de queso rallado (emmental, para gratinar...).
3 Cucharadas de aceite de oliva.
1 Cucharada de vinagre (preferente balsámico, vale cualquiera).
Pimienta negra molida.
Albahaca.
Sal.
Troceamos la lechuga, la lavamos y la escurrimos bien. Troceamos los ingredientes y lo añadimos todo a un bol. Para aliñarla, ponemos el aceite de oliva y movemos el bol un poco para que se mezcle (no usar utensilios en ese momento), añadimos el vinagre y una pizca de sal y volvemos a agitar el bol. Cuando esté todo bien mezclado, le añadimos otra pizca de sal, un poco de pimienta negra y un toque de albahaca. Listo para disfrutar.
Es una ensalada muy completa, con el toque de las pasas y los pepinillos adquiere un contraste excelente. El queso feta, que lo utilizaremos en multitud de recetas le da cuerpo y con el queso rallado adquiere consistencia. La pechuga de pavo le da el aporte proteico necesario (además del queso, claro). Podemos usar cualquier tipo de lechuga, yo uso la iceberg porque me parece la más rápida y fácil de preparar. También podéis ponerle anchoas, que le da un toque delicioso y hace muy buena combinación con el queso azul. Se prepara muy rápidamente y es una excelente guarnición para cualquier comida que no lleve hidratos de carbono (pasta, arroz, patata...), además de ser una cena muy completa si lo acompañamos de alguna pieza de fruta. Os animo a buscar vuestra propia combinación y ya me contaréis. ¡Nos vemos fauna!
M
Se le puede meter fruta? mmm...me encanta...
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